El retorno universal

Empiezo a caminar de nuevo, vuelvo a estar lejos de casa.

Me perdí en unos labios que se cansaron de nombrarme.

Que no me nombrarán más, porque yo ya no soy.

Se diluye una sombra cada noche en mi mente

hilando y deshilando la desesperanza.

Ya no es mi nombre mi nombre.

Soy todo y soy nada.

Me veo en la esquina de este sótano negro y angosto

en un solo destello soy las mil y una imágenes de Beatriz, de Helena, de Sarah,

de Alejandra, María, Eva, Lilith, la Maga…

Seguí viéndome brillar en un rincón:

había un pájaro, una esfera, un ángel, la muerte,

el laberinto, el número tres, tu cara…

Quería haber llegado más allá en este viaje

a donde los vientos mecen los campos de lavanda

y los campesinos cantan bajo el sol,

comen pan blanco mojado en leche tibia por las mañanas

y vino y queso a la luz de un candil cuando cae la noche

sobre las mesas de madera carcomidas por los duelos

se esparcen las migas como las estrellas cuando mueren.

Pero antes de llegar cambió el viento

soplaba aire de volver, de irse,

de quedarse atada a un mástil con los ojos bien abiertos,

obligándome a resistir la tentación de los monstruos con caras de ángel .

No me fío más de las falsas sirenas.

Van a venir a cantarme sus dudas.

Pero ya no es mi nombre mi nombre.

Les digo que no soy nadie y logro escapar de mis miedos.

Salgo descalza a caminar entre las flores

que alivian las llagas que circundan mis tobillos,

por la presión de las cuerdas que me ataron al mástil.

En el infierno vi lo efímero,

la serenidad de los rostros perdida,

los cuentos que se contarán sobre mí,

el paisaje yermo donde una vez hubo selva

y la nimiedad de lo que parecía importante.

En este mundo contemplo el horizonte y el crepúsculo.

Siento como se me hunden los pies en la arena.

Desde lo alto de la montaña veo los actos de los hombres.

El insomnio es normal.

“Abrázate” me digo.

Hace frío y es duro el retorno.

En el desierto cóncavo  y amarillento del alma

solo queda caminar.

Ya me voy,

ya llego.

¡Ítaca querida!

¿Estás ahí?

¿Aún eres la misma?

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Al otro lado

Estuve allí sin saberlo

al otro lado del amor

al otro lado de la herida

en el silencio que rompe

en la orilla de unos ojos

que aprendieron cegueras

ya no hay tierra ni luz

al otro lado del puente

flotando a tientas

junto al vínculo que se deshizo

la marea se llevará la sangre

(🎨 Kelogsloops)

Cuerda

No veo con claridad

sino los monstruos de mi mente.

Observando su indigna danza,

al son del pálpito

que se introduce en mis oídos,

no volveré a estar cuerda

para atarme a este tiempo.

(🎨 Alexandra Matzari)

Mi silencio

Mi silencio responde al tuyo y a la verborrea de quien no entiende.

Mi silencio responde a los que hablan sin pensar y dicen cosas sin saber.

Mi silencio grita más fuerte que todas sus planes para hacernos callar.

Porque mi silencio es un lenguaje sin lenguaje,

una ausencia sin ausencia,

un huirse sin huir.