Mi primer amor

Mi primer amor fue un corazón roto
Lo reconstruí desde cero
pero nadie lo vio
Fue la mejor época de mi vida
solía pasear con él en la mano
y llenar todo de sangre
Rezaba para que toda la lluvia del mundo
no pudiera limpiar las baldosas
Dejaría que esos sentimientos
deambularan siempre
sobre las aceras mojadas
Todo ese amor
atrapado entre las grietas
de los adoquines
era como un río
sabía que jamás se agotaría
así que nunca necesité hablar sobre esto a nadie

Natalia Drepina
Fotografía: Natalia Drepina

 

¡Que nadie se atreva a nombrarme!

¡Que nadie se atreva a nombrarme!
Yo aprendí a hacerlo en la desgarradura.
Me pregunté qué había al otro lado
de lo que los demás creían que era
y me volví sombra
para mirarme de lejos
En la oscuridad fui ceguera irreversible
y establecí los límites de mi autoengaño.
¡Que nadie se atreva a nombrarme!
para complacer a su ego
para compararse y no sufrir
Yo ya no soy para que sean
aquellos que intentaron darme nombre
Antes de conocerme
aprendí a nombrar
la herida, la huida y el tiempo
Supe que no soy Eva, ni Lilith, ni Sarah
no soy Betsabé, ni María, ni Diana…
Sé que soy la eterna,
pero ese tampoco es mi nombre
Sé que soy la insumisa,
pero ese tampoco es mi nombre
Sé que soy la salvaje…
¡Que nadie se atreva a llamarme!
Pues vendré en forma de viento
sin máscaras, ni pintura
con los ojos de tormenta
abiertos como ventanas
Ya no me avergüenzo
aunque hace siglos me hicieran pensar
que si me miraban de frente
podían metérseme en las entrañas
arrancarme mi nombre
y despojarme de mí
Ahora comprendo que ese nombre
se gestó mucho antes
de que nadie pudiera verme
que es un nombre antiguo e incandescente,
de carne, sangre y aullidos
de flujo, tierra y hiel
que no es un nombre prestable,
ni que se pueda robar
Nadie conoce mi nombre
porque no está hecho de verbos
Así que ¡No me llaméis con palabras!
Porque arderán
y entre las cenizas quedará solo
mi verdadero nombre innombrable.
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Libélula

Una libélula se posa en nuestros párpados
y en un instante el mundo se vuelve verde, azul, violeta…
después alza el vuelo poderosa
y nos destierra de su cosmos

En el campo que poco a poco recobra su forma
aún se escucha el zumbido de su ausencia

Animal Spirits: DragonflyPencil and watercolor on illustration board5” x 7” inches 2013 © Patricia Ariel Ability to see the truthPower of flightUnderstanding of dreamsBreaking down illusionsSwiftnessChange and transformationConnection with nature spirits ORIGINAL SOLD
Ilustración: Patricia Ariel

 

 

Nunca al revés

De forma incesante me desconozco
lo que me fue negado vuelve
y ya no lo quiero
sé que estuve allí una vez
pero ahora pertenezco a otras
sombras
veo todo lejos aunque esté cerca
nunca al revés

nunca al revés

no hay pausa en el colapso
no hay retorno
ni augurios de gloria

Me pregunto día a día
cómo podría soltarme

CAER

Ojalá fuera valiente
para volver a enterrarte
cuando no quedan palabras

porque la ausencia tiene su precio
caminar tiene su precio…

me desharé de la piel
gritaré en campo abierto
y nadie me oirá
mi corazón bombeará sangre y lodo
tú olvidarás mi nombre
nunca al revés

 

Fotografía: Natalia Drepina

Un renacimiento implica una muerte

Ya he perdido la cuenta de por cuántas de mí he celebrado ritos,
no sé a cuántas tuve que guardar luto,
ni de cuántas dejé de pronunciar su nombre.

Porque tras el rapto hay
una búsqueda y un olvido,
y tras la parálisis viene el regreso.

La Doncella agita el sistro
arrojando las cuatro semillas
en la tierra
se inicia la regeneración.

Abandono mi piel antigua y empiezo a florecer.

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